Memoria del Sueño

Cosas que decir y no se puden pronunciar (Carlos Jesús Márquez)

6/10/08

Nocturno

Hoy quise dormir luego de haber cenado,
no sé si sea suficiente pero me he llenado.
Hace frío allá afuera
pues sopla el viento cualquiera,
lo hace muy arrogante
mientras yo pienso en ella más que antes.

En mi habitación oscura,
la almohada permanecía dura.
No alcanzo el sueño nocturno
y quedo taciturno
con los párpados cerrados,
mis ojos por ellos atrapados.

Mis brazos cruzan mi pecho,
protegiéndome del acecho
de un recuerdo que me mata:
su sonrisa de brillo plata.
Pero no deseo seguridad,
pues sólo quiero en verdad
ser emboscado por su inocencia
y poder yo robar esa pertenencia.

La luna, testigo de mi padecimiento,
se apiada de mi sentimientos.
Me acompaña desde lejos
y en silencio me da consejos
que apunto en un papel
de color similar a su suave piel.

30/09/08

Inalcanzable


Sola pero en carabana
anda en vida humana
me vaticina un funesto destino,
gitana, que encontré en el camino.

Su pálida mirada, de ojos de glaciar,
se pierde en la nada de su melancólico mirar;
sus cabellos muestran los caminos hacia un final
que no está nada mal.

Juega conmigo diariamente,
con mi vida con mi mente,
con actos e ilusiones,
cubierta de paz y provocaciones.

Mis pasos, los sigue y adelanta,
camina mientras canta
una dulce melodía,
una nueva cada día.

Lleva una pandereta roja,
la que no entrega sino arroja
a sus acompañantes,
seguidores y caminantes.

Mas ella no me deja tocarla,
no puedo alcanzarla.
ni a ella ni a su pandereta,
la cual toca muy coqueta.

Ella baila en torno a mi andar,
sólo la puedo mirar,
sentirla inalcanzable
sin poder decirle que me hable.

20/09/08

Enfermo

Hoy amanecí con dolor de cabeza,
con la única certeza
que no quería despertar
ni de mi cama bajar.
Pero mi estómago pedía alimento,
preciso momento
para tomar desayuno
aunque no creo que sea oportuno.

Me persuigue la gripe desde ayer
y hoy me dejé coger,
siendo presa de la tos
que me ha dejado sin voz
con una garganta inflamada
que no me permite decir nada.

Tengo frió en las manos,
en mis dedos humanos,
delgados ligeramente doblados.
El sudor se desliza pausado
en mi palma de un lado a lado,
indicio de fríos males
que llega hasta mis huellas digitales.

Mi cuerpo se retuerce,
no puede atreverse
a pedirle ayuda a ella
que deje las huellas
de sus lágrimas azucaradas
dentro de mis arterias atrofiadas.
Y es que no me atrevo a comunicarte
que hoy quiero contagiarte
de esta enfermedad letal,
que compartas conmigo este mal.

Estoy moribundo,
empiezo a dejar este mundo
y me arrepiento ahora
el no poder decirte que es hora
de decir "te quiero"
pues se acabó la última gota de suero.
Adios mi amiga,
se acabó mi fatiga
me jode tener que morir
sin decirte mi sentir.

31/07/08

No hay porqué

Perdona si me dirigo con versos pero es que así yo converso.
Perdona por escribirte un acerbo cántico pero es que me cansé de los tonos románticos.
Perdona que nos hayamos conocido por el favor que me habías pedido.
Perdona si confundiste lealtad con eso llamado amistad.
Perdona si yo te hice creer que eso podía ser.
Perdona las tardes de ocio cuando creiste que yo era tu negocio.
Perdona si dije algunas mentiras pero no pensé que tu las creerías.
Perdona por esa lágrima en tu mejilla cuando te dije palabras vacías.
Perdona que sea yo quien te haya utilizado pero ya es cosa del pasado.
Perdona que no esté a tu lado pero no quiero lo que me has dado.
Perdona mis pecados si es que por ti fueron consumados.
Perdona que te llame una cualquiera pero por fin digo cosas verdaderas.
Perdona si todo te ha ido mal pero me alegra ver ese final.
Perdona por tu mala suerte, solo espera la muerte.
Perdona si me alejé cuando me necesitabas pero es que ya no quiero saber de ti nada.
Perdona porque te pido perdón hoy cuando yo de ti nada soy.
Perdona la última rima y es que ella cierra una historia que lastima.

8/07/08

Mensajero

La saluda desde lejos sin verla a través de el espejo en el que rimas el escribe y crea esperando que ella los lea.

Uno tras otro versos caen con fuerza, mientras en otra ventana con ella conversa, a través de un cristal de colores, de muchos íconos con pocos valores.

Se demora en responder, quizás de él no quiere saber, pero solo estaba ocupada y le contesta con parpadeantes estrellas iluminadas.

Le habla sin verla y piensa solo en quererla, en enviarle un zumbido que refleje el corazón y su último latido.

Le encantan sus guiños, gestos de cariño; estar con ella en contacto aunque sea sólo un rato y es que el no quiere que se vaya pues se queda sólo frente a esta pantalla.

Ojalá entienda esas letras virtuales porque él entra y ella sale. Sabe su dirección y espera que su corazón sólo cierre por ella sesión.

Buenos sueños él a ella le desea al irse, ella se despide mientras él empieza a morirse. Apaga el ordenador esperando que ella comprenda una declaración de amor.

Sentada en una banca, en un patio de universidad; ella, la de la chompa manca y pantalón relleno de vanidad, lee un libro anillado de tenebroso grosor, esperando que miren hacia su lado y ven su esplendor. Mas está sola entre la multitud presente. No hay quien tenga un hola por decirle en mente.

Sigue la rutina de la lectura, voltea la página y continúa. Las pisadas, firmes y duras, siguen su curso y no se atenúan. Nadie gira a verla ni siquiera de reojo. Ni a su vincha perla ni a su libro rojo.

Ninguna mirada ajena se posó en sus pupilas aquella mañana. Nada de lo que esperaba pasó, y se pregunta el porqué mirando la ventana. La clase empieza y ella sigue viendo hacia afuera. Nada mas le interesa y desea que muera. No tiene sentido estudiar o vivir sin ser por los demás observada. Indiferencia y empezarla a sentir es algo a lo que no está acostumbrada.

La pena se hunde así en su joven alma. Su labio carmesí no se llena de calma y grita su pesar a todos los demás. No hubo quien voltee hacia su lugar, nadie miró hacia atrás. Sorprendida bajó las gradas y se fue al baño. Lágrimas en el lavadero eran regadas, y ,de pronto, se abrió un caño.

Un joven enjabonó sus manos y las dejó enjuagar. De su mochila una toalla sacó y se empezó a secar. Ella no dijo palabra alguna y se quedó boquiabierta. Sin certeza sin fortuna la pobre había estado muerta.

La encontraron muerta esa tarde de abril en la casa junto a la huerta de la avenida Brasil. Había sido ahorcada con una soga, luego abandonada vestida con su toga.

Toda la policía llegó e hizo averiguaciones. Me interrogó el jefe de las unidad de investigaciones. Le dije la verdad, que no sabia quien era. No era mi amistad, era cualquiera. Yo sólo había pasado para irme al hospital. Y esto me ha enseñado que de todos se piensa mal.

El cuerpo de la víctima no tiene quien lo reconozca y se vuelve intima con las moscas. Olvidada en un rincón de la morgue se encuentra, no hay lugar de refrigeración para quien ahi se adentra. Sería una gran idea tirarla a la fosa común y dejarla que se embarre con oscuro betún. Pero su muerte no esta esclarecida y el nombrede su mala suerte tampoco es conocida.

Esta mañana fría, los periódicos dicen que se suicidó pero su nombre nisiquiera se supo. Y es que se le olvidó dejar una carta y de eso yo me ocupo. Trataré de averiguar por qué se mató, de salir y hallar la cuerda que la ató.

Han pasado semanas y no he conseguido su última nota. Creo que han sido tareas vanas las que hoy tanto me agotan. No está el papel que escribió esa noche luegó de probar miel y encender su coche, para luego irse al mar y ver el último ocaso, Ella no debia allí estar. Pero, por si acaso, yo me encargué de que no viera al sol y su último brillo. Y es que la nota yo me la llevé y la dejé en mi bolsillo.