Bueno, nos vemos, que la pases chévere...
¡Ah! Una cosita nada más: me gustas.
Sí, me gustas. Sólo eso quería decirte, que me gustas.
No, no tienes que reponderme nada.
Yo no tengo mayores ilusiones ni esperanzas de ningún tipo.
Solamente quería que sepas eso y espero que nada cambie entre nosotros.
Para mí seguirás siendo una gran amiga y ése es el recuerdo que mantengo.
En fín, creo que hablé bastante. Nos vemos, cuidate mucho...
Estó sonó más o menos bien en mi mente, ahora a decírselo:
- Bueno, nos vemos, que la pases chévere...
Tu nombre sigue latente
permanece dañino e hiriente
en un lugar escondido
sin saber si fue recuerdo u olvido.
Tu voz en mis noches ha estado
presente en mi dormir obligado
hiriéndome como una fina astilla
pues no fue sueño sino pesadilla.
Tu presencia permanece en mi mente confusa
unida a mi maldita alma ilusa
y yo sigo ignorando la interpretación
si fuiste realidad o una simple ilusión.
Poema escrito hace más de 4 años que recién me animo a publicar hoy.
Muchos poemas que presenté iban acompañados de una foto, una imagen retocada, dándole un sello personala a cada entrada. Cada una hecha con mis modestos conocimientos en los hijos y nieos del Paint: Corel y Photoshop. Desde el "header" de mi blog hasta la foto de mi perfil, mucho aquí es diseño, algo en lo que dicen soy bueno. No me la creo. Por eso a partir de hoy presento muchas de las "cosas" que he hecho, perdón, diseñado.
A continuación el logo y el fondo creados para la contraportada de la fotonovela de 5to ciclo. Si alguien sabe de donde saqué el oso, se merece una estrielita en la frente por sus conocimiento en Digimon.
Recuerdo tardes de Miraflores, 
sus calles de aromas y colores.
Benavides y Larco, esquina de un hotel,
"pie" de manzana se deja oler.
Luz roja, crucero peatonal,
dólares y euros para cambiar.
Edificios en ambos lados,
tiendas de precios caros,
café expreso en la vereda
chompas de alpaca con etiqueta.
El centro cultural, el edificio Claro
las tiendas de souveniers y los bancos.
Sus kioskos blancos en las esquinas:
periódicos, galletas y pilas.
La brisa marina de verano,
parapentes en los edificio reflejados.
Chicas en shorts acortados
de muslos bien bronceados.
La neblina de invierno
acompañada de garúa,
el frío era insoportable
y mi andar menos errante.
Y todo terminaba en Larcomar.
En el mirador hacia el horizonte,
me detenía ahí unos minutos
y volvía a casa por el mismo rumbo.
Era extraña pero cautivante
quisiera que sea todo como antes;
recorrer aquella avenida,
bajo el sol o bajo la lluvia tardía.

Y si has llegado hasta esta línea te dirás "¿y a mi que xuxa me importa?". Bueno, pues no sé. Yo sólo quería pasarles el link de una página donde están todos los números de esta saga.
http://www.directoriowarez.com/directorio.php?perma=51263
Sólo tienes que crearte una cuenta y podrás ver los links de descarga. Alaoz.
Y permanezco ahí,
en el mismo lugar donde me dejaste,
tirado en un rincón
esperando que regreses.
Y vuelves otra vez
con las pestañas humedecidas
con un sollozo jadeante
y caen tus lágrimas
en mis ojos, me abrazas
pero no te digo nada.
Como quisiera hacerlo
mas no puedo.
Me sostienes y
tomas mis manos
te recuestas en mí
como una almohada,
sigo quieto.
Me cuentas tus problemas:
papá no te deja crecer,
mamá te gritó otra vez
por salir con ése,
quien ahora te hizo llorar,
y dices que no lo quieres
pero mañana volverás con él.
Y sigo inmóvil.
Te secas las lágrimas
con las manos
y éstas las limpias conmigo.
Sigues lamentándote
y mi inexpresiva faz
te hace sonreír,
me das un último abrazo
y luego te vas
con tus amigos de verdad
Me quedo solo.
Perdona si no te contesto
si te sirvo sólo de pañuelo,
si me consideras un juguete
pero siempre estaré ahí para ti,
en el mismo lugar donde me dejaste,
tirado en un rincón
esperando que regreses.
Sólo sé que se llama Valeria
que no la conozco,
que nunca la he visto
pero ayer en la noche
me enamoré de ella,
de su cabello lacio y corto,
su sonrisa delicada.
Tomamos juntos agua
de la misma botella
en un mismo instante.
Sin preguntárselo
me dijo su nombre y
desde ese momento
sólo sé que se llama Valeria.
Nos tomamos de las manos
y aparecimos en la playa.
Vencí temores en el mar
y únicamente por ella
bajo las olas pude nadar.
Su figura de sirena soleada,
la tomé en mis brazos,
nos miramos y luego de ello
desperté en mi cama
con la sensación de soledad,
ella ya no estaba,
pero permanece en mi mente
lo único que recuerdo de su voz
y me repito una y otra vez:
Sólo sé que se llama Valeria.
Quiero soñar con ella otra vez
saber de dónde es
y cómo encontrarla
quiero poder besarla
aunque no seas real
e ignores mi existencia
pero me basta
decirme a mi mismo:
Sólo sé que se llama Valeria.
juega con su cara ensangrentada
sobre el pavimento abandonado
de peatones, vivos y condenados.
Abre muy lento los ojos.
Todo se ve rojo.
La garúa se mezcla con su sangre
como la sed y el hambre.
No se pude levantar del suelo,
voltea y mira al cielo:
luces diminutas a lo lejos
colgadas del oscuro espejo.
Una sonrisa se traza con dificultad,
alli, una lágrima muere de felicidad.
El tiempo se hace largo
sobre la sangre de sabor amargo.
No hay cuando termine el dolor,
y deje de ver todo en un solo color.
Todo se oscurece en un instante
tras una noche de versos amantes.
No te gustan rimas al oído
mas eso no te ha dolido,
en cambio todo lo demás
debe arder por detrás
de tus párpados delicados
hoy. por el golpe, morados.
Perdona por escribirte un acerbo cántico pero es que me cansé de los tonos románticos.
Perdona que nos hayamos conocido por el favor que me habías pedido.
Perdona si confundiste lealtad con eso llamado amistad.
Perdona si yo te hice creer que eso podía ser.
Perdona las tardes de ocio cuando creiste que yo era tu negocio.
Perdona si dije algunas mentiras pero no pensé que tu las creerías.
Perdona por esa lágrima en tu mejilla cuando te dije palabras vacías.
Perdona que sea yo quien te haya utilizado pero ya es cosa del pasado.
Perdona que no esté a tu lado pero no quiero lo que me has dado.
Perdona mis pecados si es que por ti fueron consumados.
Perdona que te llame una cualquiera pero por fin digo cosas verdaderas.
Perdona si todo te ha ido mal pero me alegra ver ese final.
Perdona por tu mala suerte, solo espera la muerte.
Perdona si me alejé cuando me necesitabas pero es que ya no quiero saber de ti nada.
Perdona porque te pido perdón hoy cuando yo de ti nada soy.
Perdona la última rima y es que ella cierra una historia que lastima.
Uno tras otro versos caen con fuerza, mientras en otra ventana con ella conversa, a través de un cristal de colores, de muchos íconos con pocos valores.
Se demora en responder, quizás de él no quiere saber, pero solo estaba ocupada y le contesta con parpadeantes estrellas iluminadas.
Le habla sin verla y piensa solo en quererla, en enviarle un zumbido que refleje el corazón y su último latido.
Le encantan sus guiños, gestos de cariño; estar con ella en contacto aunque sea sólo un rato y es que el no quiere que se vaya pues se queda sólo frente a esta pantalla.
Ojalá entienda esas letras virtuales porque él entra y ella sale. Sabe su dirección y espera que su corazón sólo cierre por ella sesión.
Buenos sueños él a ella le desea al irse, ella se despide mientras él empieza a morirse. Apaga el ordenador esperando que ella comprenda una declaración de amor.
Sigue la rutina de la lectura, voltea la página y continúa. Las pisadas, firmes y duras, siguen su curso y no se atenúan. Nadie gira a verla ni siquiera de reojo. Ni a su vincha perla ni a su libro rojo.
Ninguna mirada ajena se posó en sus pupilas aquella mañana. Nada de lo que esperaba pasó, y se pregunta el porqué mirando la ventana. La clase empieza y ella sigue viendo hacia afuera. Nada mas le interesa y desea que muera. No tiene sentido estudiar o vivir sin ser por los demás observada. Indiferencia y empezarla a sentir es algo a lo que no está acostumbrada.
La pena se hunde así en su joven alma. Su labio carmesí no se llena de calma y grita su pesar a todos los demás. No hubo quien voltee hacia su lugar, nadie miró hacia atrás. Sorprendida bajó las gradas y se fue al baño. Lágrimas en el lavadero eran regadas, y ,de pronto, se abrió un caño.
Un joven enjabonó sus manos y las dejó enjuagar. De su mochila una toalla sacó y se empezó a secar. Ella no dijo palabra alguna y se quedó boquiabierta. Sin certeza sin fortuna la pobre había estado muerta.
Toda la policía llegó e hizo averiguaciones. Me interrogó el jefe de las unidad de investigaciones. Le dije la verdad, que no sabia quien era. No era mi amistad, era cualquiera. Yo sólo había pasado para irme al hospital. Y esto me ha enseñado que de todos se piensa mal.
El cuerpo de la víctima no tiene quien lo reconozca y se vuelve intima con las moscas. Olvidada en un rincón de la morgue se encuentra, no hay lugar de refrigeración para quien ahi se adentra. Sería una gran idea tirarla a la fosa común y dejarla que se embarre con oscuro betún. Pero su muerte no esta esclarecida y el nombrede su mala suerte tampoco es conocida.
Esta mañana fría, los periódicos dicen que se suicidó pero su nombre nisiquiera se supo. Y es que se le olvidó dejar una carta y de eso yo me ocupo. Trataré de averiguar por qué se mató, de salir y hallar la cuerda que la ató.
Han pasado semanas y no he conseguido su última nota. Creo que han sido tareas vanas las que hoy tanto me agotan. No está el papel que escribió esa noche luegó de probar miel y encender su coche, para luego irse al mar y ver el último ocaso, Ella no debia allí estar. Pero, por si acaso, yo me encargué de que no viera al sol y su último brillo. Y es que la nota yo me la llevé y la dejé en mi bolsillo.
La prisa se nota en su andar, ligero y veloz. Yo la quiero alcanzar y una vez más oír su tenue voz. Melodía que se apaga y llega el silencio ensordecedor. Me pregunto por qué ha callado sin decir adiós, por qué ha volado sin sus alas, las dos.
No sé si te puedo tocar, sentir tu piel en mis dedos; por tus cabellos mis uñas pasar sin sentir más miedos. Anhelo tener confianza y decirte lo que pienso, espero una esperanza para un corazón intenso que deja de latir en cada momento que te ve vivir caminando muy lento.
Hay tantas cosas por hablar, narrarte lo que he soñado: ir juntos hacia la mar y ver el cielo nublado. Desearía tenerte entre mis brazos y que seas mía. Por ello, dibujo trazos y escribo prosa y poesía, trato de imaginar cómo has de morir al terminar yo de escribir.
En este eterno instante ya te he alcanzado, mi dulce musa amante de sueños mojados. La lluvia cae en tu pecho gota a gota, y un un rayo cae desde el techo al lado de una de mis botas. Lo recojo del piso y veo en él el reflejo de tus ojos. Di, si sabes, algún hechizo pues han de nacer los ríos rojos.
He perdido la cuenta, han sido demasiados. Espero que no se sienta el olor de tu corazón recortado. Fuiste mi mejor poema, mi gran fantasía, mas no eras el principal tema de mi siguiente poesía.
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- C-JESUS
- Sta Anita, Lima, Peru
- Este soy: https://www.facebook.com/carlosjesus.marquez
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